miércoles, 16 de marzo de 2016
modelo de desarrollo compartido
En 1970, Luis Echeverría tomó posesión como presidente. La sucesión presidencial no fue sólo el cambio de hombre, sino el cambio de retórica. En palabras de la maestra Valeria Zepeda: “El Desarrollo Compartido fue un plan de corte populista que buscaba compartir los beneficios del crecimiento y una alianza entre obreros y campesinos”.
En los primeros meses de la presidencia de Echeverría el nivel de actividad económica estaba deprimido, en parte por el menor gasto gubernamental por ser inicio de sexenio. Para poner en marcha a la economía se decidió llevar a cabo varios proyectos de inversión, aun cuando éstos no fueran relevantes. El objetivo era aumentar la producción en el corto plazo.
Como economistas, más que el nivel del PIB o su tasa de crecimiento, lo que debemos analizar es el bienestar de los individuos. La reactivación de la economía vía gasto del gobierno aumentará la producción, pero si este gasto no es utilizado en la creación de bienes o en la inversión de proyectos lo suficientemente valiosos para la sociedad, entonces el gobierno tan sólo empeorará la situación de las personas pues estará desviando recursos a actividades de poca productividad.
Para el año siguiente, la recaudación aumentó, pero el gasto público se incrementó en más del doble (10.4% contra 21.2%). El déficit fue cubierto, en cierta medida, por la emisión de billetes del Banco de México. Tanto la política fiscal, como la política monetaria tuvieron un sesgo expansionista. El PIB creció 8.5% en ese año.
La inercia de estas políticas continuó en los años siguientes. A medida en que el gasto crecía, éste fue cubierto vía la emisión monetaria del Banco Central, pero también mediante deuda externa (la cual de 1974 a 1976 se duplicó). Con ello se generaron presiones sobre el tipo de cambio, que comenzaba a estar sobrevaluado. Debido a ello, las importaciones se volvieron relativamente más baratas en relación a la producción local, propiciando así déficits en la balanza comercial. El proceso de reajuste cambiario se vislumbraba inevitable.
Ante este escenario, los inversionistas decidieron retirar sus capitales ante la inminente depreciación del peso. Si mantenían sus inversiones en México, éstas valdrían menos en relación con las inversiones hechas en alguna otra moneda. Esto desató una fuga de capitales, a pesar de los incentivos fiscales para contener su salida.
La presión cambiaria culminó en septiembre de 1976 cuando el tipo de cambio se devaluó 59%; esto en medio de una fuerte tensión entre el gobierno y el sector privado. Con el objetivo de evitar mayores conflictos políticos, Echeverría decidió subir los salarios, decisión que hizo más largo y doloroso el reajuste económico: la actividad industrial disminuyó, el consumo privado cayó y se generaron presiones inflacionarias.
Dos meses después, Echeverría dejó la presidencia para que José López Portillo la ocupara (vale la pena señalar que fue el único candidato registrado en dicha elección presidencial). La recuperación de las relaciones del gobierno con el sector privado fue de suma importancia para la nueva administración, así como la estabilización de la economía. El programa propuesto por el Fondo Monetario Internacional para recuperarse de la crisis fue cabalmente cumplido. El déficit en la balanza de pagos disminuyó, pero algo pasó a inicios de 1978: se descubrieron enormes yacimientos de petróleo en el sureste del país.
A López Portillo le gustaba decir: “los países del mundo se dividen en dos tipos: los que tienen petróleo y los que no lo tienen, y México tiene petróleo”. Así es como la economía retomó una vez más la senda del crecimiento inflacionario, el gasto del sector público aumentó más de 30% en ese año, en tanto que los ingresos fiscales no crecieron de manera significativa. Uno de los destinos del gasto fue el Sistema Alimentario Mexicano (SAM), programa cuyo objetivo era lograr la autosuficiencia en la producción de alimentos, es decir, se buscaba encauzar los ingresos de la exportación de petróleo para la producción del campo, con la consigna básica de “sembrar el petróleo”.
El desequilibrio externo se hizo patente a través de una balanza de pagos deficitara y una constante sobrevaluación del tipo de cambio. Es curioso notar cómo una época de bonanza, como el descubrimiento de mantos petrolíferos, concluyó en un deterioro de la estructura económica. A este tipo de fenómenos se les conoce como la “enfermedad holandesa”.
La situación se volvió insostenible cuando en mayo de 1981 se dio una ligera caída en el precio del petróleo. Si bien la caída no fue muy grande, el problema fue el error de diagnóstico tanto del gobierno como de una parte del sector privado. Ambos consideraron que la caída de los precios del petróleo era un fenómeno transitorio, por lo que mantuvieron su nivel de gasto y financiaron el déficit vía deuda. En realidad, dicha caída inauguraría un periodo de bajas sistemáticas en el precio del petróleo que terminaría por volver insostenibles los niveles de gasto público y elevaría los niveles de endeudamiento del sector público y del privado.
Una nueva devaluación se hizo presente. En febrero de 1982, el peso perdió casi la mitad de su valor frente al dólar. Las intenciones del gobierno por evitar una recesión fueron incongruentes. Por un lado, anunciaba el recorte en el gasto; pero, por otro, decidía aumentar los salarios. Parece que la historia se repite seis años después: devaluación, estrategias erróneas por contener la crisis y tensiones con el sector privado.
En esta ocasión, el conflicto fue con el sector bancario. En septiembre de su último año de gobierno, López Portillo tomó la inesperada decisión de expropiar a los bancos comerciales. Su razón (o excusa) fue que ellos provocaron la fuga de capitales que desembocó en la devaluación.
periodo de transición al neoliberalismo en México
Los cambios en la política económica y en la esfera de lo específicamente político tienen antecedentes crecientemente claros desde los primeros años del período presidencial de Luis Echeverría Álvarez y posteriormente en el de José López Portillo. Sin embargo, se establecen en lo fundamental durante el sexenio de 1982 a 1988, con Miguel de la Madrid Hurtado en la Presidencia de la República. Puede considerarse que el período que va desde 1965-1970 hasta 1982 representa una transición hacia una nueva forma de crecimiento, la cual venía perfilándose desde los años de los mil novecientos setenta a nivel del mundo (en Chile bajo la dictadura de Augusto Pinochet y en Brasil, por ejemplos, se estaba probando la estrategia que luego se conoció como “neoliberal”). En México, de 1982-1985 en adelante, esta forma de crecimiento ha pasado por un proceso de adecuación y consolidación; desde luego que no sin resistencias. Durante la etapa de transición (1965-1970 a 1982) el sistema experimentó crecientemente tres tendencias que son de interés aquí:
a) Las estructuras generadas durante la forma de crecimiento dirigida al mercado interno, que funcionaron con mayor o menor eficacia en lo económico y en lo político durante el “milagro mexicano” y la “revolución verde”, mostraban cada vez mayor agotamiento y pesadez. De aquí la necesidad gubernamental de encontrar vías que permitieran la adecuación o, en último caso, la sustitución de tales estructuras; o bien una combinación pragmática y selectiva de estas opciones, como en general ha ocurrido, imponiéndose la segunda, como era de esperar.
b) Las presiones provenientes del exterior en el sentido de adoptar los patrones neoliberales cobraban más fuerza. Sin embargo, en el interior del gobierno y de la llamada “clase política mexicana”, emanados de la Revolución de 1910, existían corrientes de peso con intereses fuertemente vinculados al patrón de crecimiento anterior, por lo que se resistían al cambio. Ante ello, la enorme carga de la deuda externa fue un factor determinante para vencer las resistencias. Estas corrientes de interés no han desaparecido; pero su influencia ha sido minada con eficacia y en ocasiones con energía por los partidarios de la modernización neoliberal.
c) Como consecuencia de lo anterior, el proceso de adecuación a las políticas neoliberales generó graves enfrentamientos en el seno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), los cuales rebasaron las reglas escritas y no escritas de su funcionamiento. Tanto el PRI como el aparato de gobierno y la burguesía políticamente activa ligada a ellos, todos exhibieron síntomas importantes de división en sus filas. Este factor fue determinante en el debilitamiento y ulterior desplazamiento del núcleo hegemónico, pues precisamente una función básica del PRI había sido permitir que las diferencias fuesen dirimidas en el interior, presentándose el partido como una unidad para asegurar la fuerza hacia el exterior.
Alrededor de 1982-1985, las tendencias modernizadoras finalmente lograron la implantación del neoliberalismo en sus rasgos fundamentales. Sin embargo, ello tuvo el costo de poner en entredicho la conservación del propio sistema basado en un régimen de presidencialismo priísta. Al perderse la tradicional capacidad de resolver internamente los diferendos, garantizando la unidad de acción, el sistema político establecido perdió fuerza y eficacia. Esto enfrentó a los “modernizadores” con la necesidad de encontrar opciones para asegurar la continuidad de la política económica en primer término y del nuevo patrón en general. Debía darse continuidad al patrón neoliberal; pero en virtud de las consecuencias negativas que necesariamente acarrea para la masa de trabajadores, debía también perfeccionarse las políticas dirigidas a mantener el control sobre ellos, destacando el control sobre el campesinado, que, desde la Revolución de 1910, era considerado por los gobiernos como especialmente delicado.
Lo significativo en el control sobre el campesinado, consistió en las modificaciones al aparato de órganos oficiales, especializados unos en la gestión de los procesos de la producción rural y otros en la administración del control político. Asimismo, hubo cambios en la relación del Estado con las organizaciones campesinas y de agricultores, con la consiguiente variación en la función política de éstas.
Los cambios o reformas en las instituciones estatales que operan en el sector agrícola y en el medio rural en general, obedecen al hecho, para entonces evidente, de que su eficacia administrativa y política se había deteriorado gravemente aun cuando seguían cumpliendo con su función central en las tareas de control estatal. Simultáneamente, en la adecuación subyacía una reestructuración del personal, ya que éste es un factor fundamental del que depende el buen o mal funcionamiento de una corporación… y la posibilidad de encaminarla en uno u otro sentido.
El deterioro que había sobrevenido incluía elementos tales como el agravamiento de la corrupción. Se tiene el caso de la Aseguradora Nacional Agrícola y Ganadera, S. A. (ANAGSA), eliminada en 1990, cuyo personal era centro de un fraude muy difundido, consistente en fingir el siniestro de una determinada superficie para cobrar el seguro, dividiendo su monto entre el productor, el empleado de ANAGSA que certificaba el supuesto siniestro, y en ocasiones otros, como el representante del Banco Nacional de Crédito Rural (BANRURAL). Prácticas de este tipo no pertenecen directamente al área del control político, pero abonan a éste, pues el campesino involucrado en ellas no siente tan acusadamente la necesidad o el impulso de adoptar una actitud contestataria. Por una parte, estar comprometido en un ilícito limita su moral y posibilidades de acción; por otra, sus ingresos mejoran, a veces en proporción importante, dependiendo del valor unitario del cultivo y de factores como la magnitud de la superficie sembrada. En todo caso, se reduce la urgencia económica y la motivación hacia la lucha.
La Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) destaca por su uso con fines de control político al apoyar a los programas de abasto comunitario, principalmente a través de sus filiales DICONSA (Distribuidora CONASUPO, S. A.) y LICONSA (Leche Industrializada CONASUPO, S. A.), que incidían directamente sobre la alimentación de la familia campesina. Asimismo, impulsó a su filial BORUCONSA (Bodegas Rurales CONASUPO, S. A.), para incidir en el proceso de comercialización agrícola. Aparte de proyectar la imagen de un gobierno interesado en satisfacer las necesidades de la comunidad campesina, a través de CONASUPO se ejerció la política de incorporar la participación comunitaria en el funcionamiento de las mencionadas filiales ligadas al abasto y la comercialización: BORUCONSA, LICONSA y DICONSA. En las dos primeras había asambleas de la comunidad involucrada, para elegir a los encargados de la bodega para la comercialización o del expendio de leche, respectivamente. La colaboración de los encargados sería voluntaria, recibiendo el encargado de la bodega una compensación económica por parte de BORUCONSA, sin ser considerado trabajador de esta empresa; el encargado de la lechería no recibía compensación. Pero, tanto en uno como en otro puesto, los responsables normalmente encontraban la manera de autoremunerar su trabajo.
DICONSA era tal vez la filial más importante, tanto por el impacto político del abasto de alimentos básicos a precios accesibles como por la gran extensión de su red de tiendas comunitarias. Para la operación de estas tiendas se implantó un esquema similar al de las lecherías, complementado con la formación de Consejos electos por las comunidades. En ellos debía discutirse la problemática local del abasto, vigilar el buen funcionamiento de las tiendas y hacer recomendaciones a DICONSA. Por supuesto, los órganos comunitarios normalmente eran integrados de modo que respondieran a las directrices de la paraestatal; pero también es verdad que se impulsó su funcionamiento regular y, al ser representativos, se les mantuvo un cierto respeto. Ello coadyuvó a la participación y adquisición de experiencia de muchos líderes naturales, mismos que no siempre ni mucho menos estuvieron sometidos a la empresa.
En un elevado porcentaje, los mandos altos y medios de la CONASUPO en este período, así como los empleados que estaban directamente en contacto con las comunidades campesinas y popular-urbanas, provenían de la izquierda opositora o tenían alguna militancia en el ala izquierda del PRI. Sentían atracción por la función de beneficio social y la promoción de la organización “para el desarrollo” que oficialmente se le asignaba a la paraestatal; desde luego, además de la oportunidad de contar con empleo, en un tiempo en que ya no abundaba. Se observa así que, paralelamente, la institución fue utilizada como un importante instrumento de cooptación de líderes y activistas para el sistema y para el grupo hegemónico en el régimen de entonces.
En ciertos casos los Consejos Comunitarios fueron objeto de una enconada lucha por su control, librada entre los agentes de la empresa y elementos de izquierda, incluidos parte de los que ahí laboraban. Sin embargo, lo predominante fue que esta estructura organizativa estuviese al servicio de los programas gubernamentales y en particular favoreciera, dentro y fuera de CONASUPO, los intereses del grupo hegemónico, encabezado por los hermanos Carlos y Raúl Salinas de Gortari. Como se recordará, Raúl fue Gerente General de DICONSA.
En este período ya se daba la “desincorporación” de paraestatales, pero a la CONASUPO no le tocó, lo que en buena medida se explica por la importancia que se le asignó en las estrategias de control. Tanto en el control de la masa campesina y trabajadora en general, como en la dirigida a fortalecer y perpetuar en el gobierno a la corriente de los Salinas de Gortari; lo que en la coyuntura viene a ser una sola estrategia. Es interesante el uso de la participación comunitaria y de los elementos de izquierda con esos fines, pues por lo demás es común que las líneas de control sirvan al régimen y se procure que también a la fracción hegemónica.
Siguiendo con otra importante dependencia del gobierno, la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) se distinguió por la vinculación de su actividad de carácter técnico con otras áreas, como el crédito o los estímulos (subsidios) regionales. En general, la política oficial sostenida por la SARH como “cabeza de sector” fue buscar la descentralización de funciones y la vinculación entre dependencias gubernamentales, lo cual en sí mismo es algo positivo; pero esta tendencia lleva implícita la función de control, ya que cada vez se condiciona en mayor medida el acceso a los servicios y apoyos oficiales a que el campesino pertenezca a algún organismo “reconocido” por la entonces SARH y/o las dependencias oficiales vinculadas. En realidad este tipo de organismos es promovido y dirigido por estas dependencias.
De hecho un campesino puede estar integrado a un grupo solidario para fines de crédito, a algún grupo constituido para la comercialización, a otro para acceder a la obra de beneficio social, etc. Se supone que ese requisito, más o menos formalizado, tiene el propósito de llevar los beneficios más allá de lo individual y de propiciar la participación en la gestión del desarrollo. Esto ocurre con mayor intensidad para el caso de pequeños productores del sector de “propiedad social” y con menor fuerza en el caso de pequeños campesinos bajo el régimen de propiedad privada. La diferencia en el período de referencia (y en el inmediato anterior) estriba en que el control de estas agrupaciones se iba separando de las organizaciones corporativas ligadas al PRI, para pasar al Poder Ejecutivo, a través de las dependencias oficiales que administran los apoyos económicos de hecho sin la intermediación característica del corporativismo mexicano.
Los grandes capitalistas agrícolas reciben trato distinto, aun cuando no todos ni mucho menos pertenecen a las organizaciones de productores. Esta clase de asociación sólo está realmente extendida en las regiones de mayor avance capitalista (Sinaloa, Sonora…), en las cuales la propia dinámica de la acumulación lo ha convertido en una necesidad.
En cuanto a las instituciones estatales encargadas del crédito rural, Ma. del C. Cebada plantea que los cambios en la política del Estado se dan principalmente a partir de 1989. Ante la adopción de la práctica neoliberal, los criterios empresariales, asentados en la rentabilidad financiera, determinan quién es sujeto de crédito. En consecuencia el campesino, por su situación de precariedad, de hecho no lo es, o a lo más, lo es de manera limitada. El gran número de ejidatarios y (verdaderos) pequeños propietarios rurales con créditos en cartera vencida, da una idea de su vulnerabilidad frente a la necesidad de crédito (Cebada, 1998).
FMI y Banco Mundial
El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento
El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), que otorga préstamos a Gobiernos de países de ingreso mediano y de ingreso bajo con capacidad de pago.
Fondo Monetario Internacional
Nuestra misión es proporcionar capacitación en materia de política y análisis macroeconómico a los funcionarios de los países miembros del FMI y al personal técnico de la institución. Los cursos para funcionarios de los países se dictan en cuatro idiomas en la sede del FMI en Washington y en siete centros regionales de capacitación en diversos lugares del mundo.
sexenios de crisis económica
El desarrollo industrial del país llegó con la producción minera y a la vez se desarrolló la metalurgia con la fundición de la plata, cobre y plomo.
La industria de transformación estaba representada por las empresas textiles.
“A comienzos de 1910 en México había 150 fabricas textiles”. (Rodríguez Valencia, 2001).
La crisis de 1929
Un hecho muy importante de la historia económica mundial y que afecto a las exportaciones de América Latina fue la crisis económica de 1929.
Producida por el proteccionismo comercial que dificultó las exportaciones y con un fuerte aumento de la producción de bienes de consumo, automóviles y construcciones.
“El mercado se satura y se produce la caída de las ventas, el endeudamiento bancario, la disminución y la parálisis de las actividades industriales, el desempleo, la disminución de las compras y la saturación casi completa del mercado, en una espiral de recesión”. (Almanaque Anual, 2001).
El 24 de octubre de 1929 cae la Bolsa de Nueva York, que produce una:
“Parálisis de las exportaciones al resto de América Latina y la caída de los precios de las materias primas de carácter mundial a la crisis. Para frenar el desplome de los precios, miles de toneladas de productos agrícolas son destruidos en Estados Unidos, Europa y América Latina”. (Op. Cit.).
Periodo Cardenista
Al finalizar la Gran Depresión, en México se empiezan a dar cambios de relevancia, durante la administración del Presidente Lázaro Cárdenas se inició la Reforma Agraria (1935), se nacionalizó la industria del petróleo y de los ferrocarriles.
Se desarrolló un proyecto de desarrollo nacionalista con autonomía del exterior.
Este cambio estructural conduce a la participación del gobierno como agente activo promotor del cambio y del desarrollo.
Inicios del Modelo de Industrialización Sustitutiva (1940-1955)
Durante el sexenio de Ávila Camacho (1940-1946). Se crearon las bases para un proceso de industrialización en México, mejor conocido como el “Modelo de Industrialización Sustitutiva” o “Modelo de Sustitución de Importaciones”.
Con la finalidad de impulsar la industrialización en México se crearon algunos organismos como: Sosa Texcoco, S.A. (1940); el IMSS (1942);
Altos Hornos de México, S.A. (1942); Cobre de México, S.A. (1943); Guanos y Fertilizantes de México, S.A. (1943); y también se reorganizo NAFIN (Nacional Financiera), con el fin de apoyar al proceso de industrialización y revitalizar el aparato productivo del Estado, con el fin de beneficiar a la iniciativa privada del país.
En el periodo de 1946-1952, que fue gobernado por Miguel Alemán Valdés se siguió impulsando a las empresas privadas, nacionales como extranjeras, en este sexenio se incrementaron las obras de infraestructura en nuestro país, sobre todo caminos y puentes.
Por parte del Estado se utilizaron mecanismos para impulsar la inversión privada como (Méndez, 1997):
Exenciones y disminuciones de impuestos.
Aumento y facilidades al crédito privado.
Promoción de actividades industriales.
Apoyo a la inversión privada en el campo.
Incremento de los créditos públicos.
Promulgación de la Ley de fomento de industrias de la transformación.
Aumento de aranceles y otorgamiento de subsidios.
Control de organizaciones obreras y campesinas.
Control de salarios.
Reformas al Artículo 27 Constitucional con la finalidad de aumentar los límites de la pequeña propiedad privada, incrementar las tierras inafectables y conceder amparos agrarios, todo esto para promover las explotaciones agrícolas capitalistas, es decir, los neolatifundios.
Todo esto propicio una industrialización de manera firme y continua durante la década de los 50´s, donde surgió una fuerte actividad industrial de pequeñas y medianas empresas.
“En 1955 se promulgó la Ley para el Fomento de las Industrias Nuevas y Necesarias, cuyo ordenamiento permitió que se estableciera un importante número de empresas industriales y fundamentalmente medianas y pequeñas, y que un gran número de talleres y artesanías se transformaran en pequeñas empresas”. (Rodríguez, 2001).
Para esto el Estado instituyó mecanismos de carácter financiero para poder responder a la demanda de créditos de las pequeñas y medianas empresas de tipo industrial, creando un rápido proceso de expansión y diversificación de la rama industrial en nuestro país.
Lo antes mencionado constituye la primera etapa del Modelo de Industrialización Sustitutiva (1940-1955).
Que se tradujo en una política económica orientada a promover la expansión y desarrollo industrial en México.
Dejando fuertes efectos negativos en la economía mexicana, como: fluctuaciones en el tipo de cambio, inflación, y déficit en las finanzas públicas como en la cuenta corriente, creando desequilibrios internos y externos.
Segunda Fase del MIS (1955-1970)
La segunda fase del modelo se desarrolló en el periodo 1955-1970. Periodo caracterizado por un endeudamiento con el exterior para poder financiar al gasto público, pero, no todo fue tan negativo ya que; el desarrollo de la política económica del sexenio de Adolfo López Mateos (1958-1964), “permitió el crecimiento sostenido, con una inflación inferior a 5% y una estabilidad cambiaria…” (Méndez, 1997), por eso se dice que este periodo se le conoce como “periodo de desarrollo estabilizador”.
Con Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), sé continuo con este periodo de crecimiento sostenido sin inflación y con estabilidad cambiaria, siguiendo la misma política económica de sexenios anteriores: “protección arancelaria, subsidios, exenciones de impuestos, control oficial de las organizaciones obreras, control salarial, liberalización de precios, etc.”. (Ibíd.).
Crisis del MIS
Durante el periodo de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), la crisis se dejó sentir, debido a todas las irregularidades económicas que se venían arrastrando de sexenios anteriores, como el fuerte gasto público, financiado por una excesiva oferta monetaria, endeudamiento externo, y un fuerte déficit en la balanza de pagos, creando una situación adversa para la economía, caracterizada por un crecimiento notable en la inflación, se devaluó el peso, aumentaron las importaciones de alimentos, creció la deuda externa y la fuga de capitales.
Para el periodo 1977-1982 gobernado por José López Portillo, se da un auge petrolero que beneficia las expectativas de nuestro país, y esto constituye la base del resurgimiento de México a la recuperación económica, con esta confianza adquirida por las exportaciones del petróleo, se agudiza las políticas de expansión fiscal y monetaria (mayor gasto público y mayor creación de dinero), creando un nivel de inflación con tendencias alcistas, produciendo una pérdida de competitividad con el exterior.
Que trae consigo un estancamiento en las exportaciones y aunado a una recesión mundial, donde los países del resto del mundo adoptan políticas restrictivas, y este tipo de políticas proteccionistas producen un aumento en el déficit de la balanza comercial.
El Modelo Neoliberal en México (1982-actual)
Para el periodo de 1982-1988, sexenio gobernado por Miguel De La Madrid Hurtado, se comienza con una economía orientada al mercado internacional, ya que se ve como única salida a la recesión y estancamiento de la actividad productiva de nuestro país, etapa caracterizada por hiperinflación (niveles hasta de 3 dígitos), y considerada como una década perdida, producida por una crisis de la deuda externa y del petróleo.
Se inicia una etapa de privatización de las empresas paraestatales, y una política económica que se apega al modelo Neoliberal basado en el libre mercado interno y externo, donde se redujo los aranceles a las importaciones y se eliminaron las barreras arancelarias, México se adhiere al GATT en 1986 (Acuerdo General Sobre Aranceles Y Comercio).
Esto no resolvió ningún problema en México, ya que por el excesivo proteccionismo que se dio en nuestro país, se crearon fuertes monopolios, que no eran ni competitivos, ni productivos y menos eficientes ante el comercio exterior, es decir, no contaban con una oferta suficiente para exportar, contaban también con una planta productiva obsoleta, y la competitividad estaba basada en las modificaciones que se dieran en el tipo de cambio.
En la década de los 90´s se firma el TLC (Tratado de Libre Comercio), con Estados Unidos y Canadá, en donde se invita a la inversión extranjera, a invertir en nuestro país, para usarlo como plataforma de exportación hacia nuestros vecinos del norte.
Profundizando aún más en este punto; en febrero de 1991, los presidentes George Bush, Carlos Salinas de Gortari y Brian Mulroney (de EE.UU., México y Canadá respectivamente) anunciaron formalmente que sus gobiernos se preparaban para negociar un histórico acuerdo comercial de libre comercio, que sería un catalizador del crecimiento económico del hemisferio, promovido por el aumento en la inversión, el comercio y el empleo.
Las negociaciones concluyeron formalmente el 11 de agosto de 1992 con la elaboración del documento final (el TLCAN) y este fue suscrito el 17 de diciembre de 1992 por los 3 líderes antes mencionados, entrando en operación el primero de enero de 1994, teniendo como objetivos generales:
“La eliminación de las barreras al comercio.
Fomento a la inversión.
La promoción de la competencia.
La protección de la propiedad intelectual.
Y se pretende aprovechar las potencialidades que brinda la complementariedad económica entre los países miembros para lograr una mayor competitividad internacional, sobre todo ante la Unión Europea y Japón”.
(Ceballos, 1997).
En este mismo sexenio se inicia la creación del Mercado de Derivados, denominado MexDer, que es una bolsa de opciones y futuros dentro de la BMV, y este Mercado de Derivados “constituye uno de los avances más significativos en el proceso de desarrollo e internacionalización del Sistema Financiero Mexicano”
(www.mexder.com.mx). Pero esto no es nada nuevo, ya que “en 1865 se negociaron los primeros contratos de futuros sobre productos agrícolas y en los siguientes años se desarrollaron contratos de futuros sobre metales y otros productos.
Los contratos de futuros y opciones de carácter financiero como divisas, instrumentos de deuda e índices accionarios aparecieron en la década de los setenta y ochenta”. (Op. Cit.).
México intento varias veces establecer un mecanismo de mercado sobre instrumentos derivados.
“A partir de 1978 se comenzaron a cotizar contratos a futuro sobre el tipo de cambio peso / dólar, que se suspendieron a raíz del control de cambios decretado en 1982. En 1983 la BMV listó futuros sobre acciones individuales y petrobonos, los cuales registraron operaciones hasta 1986. Fue en 1987 que se suspendió esta negociación debido a problemas de índole prudencial”. (Ibíd.).
Pero, el MexDer se pudo constituir el 24 de agosto de 1998 y Asigna (cámara de compensación de derivados) el 11 de diciembre de 1998. Iniciando operaciones al 15 de diciembre de 1998, con la participación de cuatro socios liquidadores (Banamex, Bancomer, BBV, Inverlat), e iniciando operación electrónica el día lunes 8 de mayo de 2000, con SENTRA DERIVADOS (sistema desarrollado específicamente para la ejecución de operaciones de futuros).
Se hace esta pauta intermedia, ya que el MexDer, tiene cabida entre los periodos de Salinas y el de Zedillo. Y es de vital importancia para el desarrollo histórico de este tema.
Con la entrada del TLC en vigor, se une, la aparición del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional), que es un grupo armado de campesinos de cuatro municipios del Estado de Chiapas, liderado por el Subcomandante Marcos dando a conocer los cambios sociales y económicos que piden para la región, el ejército mexicano interviene en la zona el 3 de enero y se ha mantenido ahí hasta la fecha actual.
Cabe mencionar algunos de los aspectos políticos posteriores al TLC, que fueron factores determinantes, para crear una atmósfera de inestabilidad político-económica en el país, dejando como respuesta la peor crisis económica que haya vivido México:
“En marzo de 1994 es asesinado en Tijuana el candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio. En septiembre, matan a José Fco. Ruiz Massieu, secretario general de ese partido. Ernesto Zedillo – el nuevo candidato de ese partido – es elegido presidente el 21 de agosto del mismo año”. (Almanaque Anual, 2001).
La suma de todos estos sucesos políticos, aunado a un alto déficit en cuenta corriente y una baja capacidad para hacer frente a los compromisos de la deuda, junto con aumentos sucesivos a las tasas de interés estadounidenses obligaron a México a devaluar hasta un 40%, creando una reacción en cadena en América Latina caracterizada por la fuga de capitales y que ha sido conocida como efecto “Tequila”.
En 1996, México da señales de recuperación económica, y logrando una estabilización económica en 1997, que hasta hoy en día se ha mantenido.
El presidente Vicente Fox, da continuidad y refuerza al mismo tiempo, a la iniciativa privada, como un motor de desarrollo y crecimiento económico, promoviendo las exportaciones, la competitividad, la productividad, y la eficiencia en la industria nacional.
Aunado a la continuidad de una política restrictiva y de control a la inflación
significados
El denominado Consenso de Washington se refiere al conjunto de medidas de política económica de corte neoliberal aplicadas a partir de los años ochenta para, por un lado, hacer frente a la reducción de la tasa de beneficio en los países del Norte tras la crisis económica de los setenta, y por otro, como salida impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) a los países del Sur ante el estallido de la crisis de la deuda externa. Todo ello por medio de la condicionalidad macroeconómica vinculada a la financiación concedida por estos organismos.
El llamado plan Baker fue presentado por el secretario del Tesoro norteamericano en la asamblea anual del FMI celebrada en Seúl en octubre del pasado año. En esencia, consiste en un programa de asistencia a las naciones más endeudadas del Tercer Mundo, mediante la aportación voluntaria por parte de la banca privada internacional de 20.000 millones de dinero fresco durante los próximos tres años. Asimismo, el Banco Mundial y otras agencias de asistencia multilateral entregarían alrededor de otros 10.000 millones de dólares. El plan Baker supone el reconocimiento, por primera vez dentro de la política oficial estadounidense, del problema de la deuda como una dificultad política y de la necesidad de acompasar las violentas estrategias de ajuste con un proceso de crecimiento de las economías. En general, las reacciones al plan han sido de grandes palabras y de buena voluntad, aunque nunca se haya aclarado su instrumentación práctica.Mejora de las condiciones
El Plan Brady exigió la compra de garantías colaterales (para asegurar pagos de los Bonos Par y Descuento) por el monto de US$ 604 millones, representada por bonos del Tesoro Norteamericano. Dicha compra demandó nuevos créditos multilaterales y bilaterales a cargo de Ecuador. El agente del Plan Brady fue el Chase Manhattan Bank.
La deuda externa comercial ecuatoriana "elegible" para ser novada a través de la emisión de Bonos Brady era de US$ 4.521 millones de Principal y US$ 2.549,2 millones de Intereses Vencidos, totalizando US$ 7.070 millones. Esa deuda valía alrededor de 25% en el mercado secundario; mientras tanto la reducción del monto transformado en Bonos Brady fue de apenas US$ 1.174 millones en la parte de capital, no existiendo ninguna reducción en la parte de los intereses, que se transformaron en Bonos Brady PDI e IE.
reporte de video
México estuvo gobernado, entre 1970 y 1982 por los presidentes priistas Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982), que se han denominado como los últimos presidentes populistas .
Su importancia reside en que fue entonces cuando se desarrollaron, simultáneamente dos crisis: una política y otra económica. Ese doble proceso obligó a los puestos dominantes a aceptar las medidas de política económica, puestas en marcha a partir de la Segunda Guerra Mundial, se había vuelto inviable y tenía que modificarse de raíz, sustituido por otra estrategia, denominada “Desarrollo Compartido”.
Entre los puntos que trataba el Desarrollo Compartido eran:
a) Buscar que creciera la economía, pero con una mejor distribución del ingreso.
b) Reforzar las finanzas públicas y por lo tanto al sector paraestatal .
c) Reorganizar los intercambios internacionales y reducir la deuda externa.
d) Racionalizar el crecimiento industrial.
Tras estos planteamientos estaba la intención de que el Estado retomara la iniciativa y que la política económica fuera un instrumento de cambio.
Más la realidad se impuso sobre los planes de Echeverría y sus cerebros económicos pues, los excesos cometidos en el gasto público, la corrupción y la ineficiencia, así como la influencia de la crisis internacional contribuyeron al fracaso del Desarrollo Compartido.
Caricatura de Luis Echeverría y su fracaso con el
llamado "Desarrollo Compartido"
Durante el gobierno de Echeverría hubo un colapso de economía en el país hacía finales de 1975; ya que se dio una fuga de 2199 millones de dólares de la inversión extranjera. Pero cuando en 1976 estalló la crisis económica, el gobierno de Washington apoyo la negociación entre México y los organismos internacionales para evitar una posible quiebra de la economía mexicana.
Para enfrentar la situación económica, Echeverría, de acuerdo con su sucesor José López Portillo, negociaron con el Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) un convenio llamado cínicamente “Carta de Intencion” que significo el sometimiento de la política económica nacional al esquema diseñado por dicha organización internacional a cambio de créditos para superar la crisis.
Los puntos principales de esa “carta” establecían puntos para el siguiente gobierno como:
-Restricción a los aumentos salariales.
-Austeridad en el gasto público.
-Aumento en las tarifas de los servicios públicos.
-Disminución del Déficit Fiscal.
-Restricciones al endeudamiento externo.
Estas medidas, significaron una camisa de fuerza para José López Portillo, e implicaban una mayor dependencia respecto al extranjero y la disminución de posibilidades del pueblo mexicano para mejorar su situación económica. También no cabía la menor duda de que el sueño del “Milagro Mexicano” había muerto.
En tanto a los aspectos políticos cuando Luis Echeverría se enfrentaba en una situación con las siguientes características:
Como consecuencia de la represión de 1968 había una cantidad importante de desaparecidos y presos políticos. La credibilidad de la llamada “Ideología de la Revolución Mexicana”, había sufrido un duro golpe, aunque se había venido desgastando desde los movimientos de trabajadores en 1958.
El proyecto de Echeverría estuvo determinado por esa situación. Comprendía un esfuerzo por volver a legitimar al partido gobernante subrayando la justicia redistributiva en lo social y lo económico y dando espacio a la izquierda para reactivar la herencia populista de Lázaro Cárdenas.
También en la primera mitad de su gobierno se crearon instituciones con el INFONAVIT y el FONACOT que son para otorgar créditos para la construcción de viviendas y adquisición de muebles de los trabajadores.
Entre los movimientos más importantes, ya sea por la cantidad de trabajadores involucrados o por su economía nacional tenemos las de los ferrocarrileros, electricistas, telefonistas, automotrices y metalúrgicos. Durante el gobierno de Echeverría data el “Sindicalismo Universitario”.
Durante su gobierno las luchas campesinas volvieron a recobrar una mayor importancia. La crisis agraria fue una de las causas de las crisis económicas en que cayó el país.
La situación del país durante el inicio del régimen de José López Portillo recibe el país con varios problemas: crisis económica, enfrentamientos con los campesinos, un campo devastado, movimientos sindicales independientes, una clase trabajadora castigada por la crisis y la inflación.
El nuevo gobierno buscaba equilibrar las finanzas públicas, estabilizar la economía y combatir la inflación. Su proyecto político comenzó con un discurso político moderado y notorias medidas de austeridad y pretendía:
-Preservar la institución presidencial como estructura ordenada de cambio.
-Delinear nuevas políticas económicas, recuperar la confianza y reafirmar los valores de México.
-Organizar a partir y a pesar de la crisis.
-Promover la alianza popular, nacional y democrática para la producción.
-Adecuar la política monetaria, la crediticia, la de las utilidades, precios y salarios, la del endeudamiento externo e interno; la cambiaria la de inversión y la del gasto público.
-Acudir al financiamiento externo en la medida que se requieran los bienes de capital importados.
López Portillo prometió a los empresarios la “Alianza para la producción” en donde el país entero se dedicaría a la productividad, la buena organización y la austeridad fiscal, sin olvidar las restricciones salariales, todo en nombre del servicio a la “Economía Nacional”. Por tal motivo el presidente comenzó con la aplicación de la estabilización económica impuesta por el F.M.I. a nuestro país para pagar las deudas externas; durante el primer sexenio los precios de los productos crecieron 41.2% absorbiendo el impacto de la devaluación del peso y el aumento salarial.
Las cosas cambiaron radicalmente, gracias al descubrimiento de ricos yacimientos petroleros en el país en la segunda mitad de la década de 1970, donde la producción aumento más del doble en su producción y aumento su precio, esto hizo que México se hiciera un poco más independiente en el aspecto económico. Y justamente cuando en el mercado mundial ascendieron de manera espectacular los precios de los hidrocarburos. “Se iniciaba entonces el espejismo de la riqueza del petróleo”.
En 1978 México pareció entrar en una inesperada época de abundancia de recursos financieros, pues gracias al petróleo el gobierno contrató grandes préstamos con el exterior. El gasto público aumento, con lo cual la inversión del estado aumento también; se reafirmó la antigua política económica y se retomó el activismo de manera internacional. Pero desafortunadamente el cambio repentino en los mercados petroleros hizo descender el precio de los hidrocarburos y aumentar las tasas de interés. Las consecuencias fueron pésimas, pues al final de esta política equivocada e irresponsable, el déficit alcanzó el 15% del P.I.B. Entre 1977 y 1978 el crecimiento se incremento en una tasa promedio de 35% para llegar en 1980 a 16,900 millones de dólares. Pero en 1981, debido básicamente a la fuga de capitales y la política económica expansionista, el gobierno se vio obligado a aumentar el saldo de la deuda en 19,418 millones, es decir, en un 56% en más de un año.
echeverría y Lopéz Portillo
Entre otras cosas que se dieron durante el gobierno de Luis Echeverría Álvarez se encuentran:
– Se abandonó el tipo de cambio fijo que se dio en 1954 de $12.50 pesos por dólar estadounidense, (Es fundamental saber que en el último año de su sexenio el cambio fue de $20 pesos por dólar).
– Se incrementó la deuda externa y el gato público.
– Disminuyó la inversión privada.
– Su gobierno fue muy similar a los regímenes socialistas como Cuba y Chile.
– Trató de gobernar con una política progresista y se basó en incrementar la investigación pública, así como la producción de petróleo, energía y electricidad en todo el país (aunque en este punto se dio un gran cris económica y todo se desestabilizó en el México).
– Se dio la “guerra sucia” o también conocida como “guerra de baja intensidad” en 1960 y duró hasta 1970. Ésta fue una represión política y militar para detener los movimientos de la oposición, es decir de otros partidos y grupos políticos. Muchas personas fueron torturadas y otras fueron desaparecidas.
– Creó el Instituto Mexicano de Comercio Exterior (IMCE).
– En 1975 instituyó la Secretaría de Turismo y de Reforma Agraria, así como la Comisión de Estudios del Territorio Nacional.
– Repartió alrededor de 16 millones de tierras a los campesinos.
– Trabajó en la política exterior y reforzó la presencia y turismo de México en muchos foros y reuniones internacionales.
– En 1975 participó en la fundación del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), cuyo sistema regional fue destinado a fomentar el desarrollo independiente de los países latinoamericanos.
– Creó la Comisión Nacional Tripartita, formada por empresarios y funcionarios públicos para solucionar la crisis económica en México. Después de reformarse la Constitución y la Ley Federal del Trabajo de 1970, se reformaron propuestas por la Subcomisión de Vivienda y se promulgo la “Ley Infonavit”.
Así fue como nació el Instituto de Fondo Nacional de la vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT). Dicho instituto mexicano se creó para que los trabajadores del país tengan derecho a obtener un crédito para poder adquirir una vivienda.
– Le dio asilo político a muchos cubanos y a un gran número de exiliados de España y América del Sur.
El presidente José Lopez Portillo hizo lo siguiente durante su gobierno:
– Creó el Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Magistrados, sin embargo tuvo poco presupuesto y no pudo lograr todos los objetivos que se había planteado.
– Impulsó la Alianza para la producción.
– Promovió una ley de amnistía que benefició a una gran cantidad de presos y perseguidos políticos.
– Su economía se centró en la explotación de hidrocarburos. Es importante saber que esto provocó que se dejaran a un lado otras cuestiones y actividades básicas en México.
– Cuando se cayeron los precios del petróleo en otros países del mundo, en México se dio una de las crisis económicas más grandes de toda la historia ya que se dio la fuga de capitales, el desempleo aumentó en todo el país y se dieron más tensiones y problemas sociales y políticos. Es fundamental saber que la historia de México señala que todos esos problemas continúan en el México de hoy.
– Se descubrieron nuevos yacimientos de petróleo en Tabasco, Chiapas y Campeche, lo cual ayudó a que México fuera el primer exportador de crudo y de esa forma el producto interno bruto se elevó a un 8% anual y esto contribuyó a que la tasa de desempleo se redujera en un 50%.
– En enero de 1979 el Papa Juan Pablo II visitó la Ciudad de México por primera vez y éste suceso marcó la historia del país.
– En 1979 el gobierno de López Portillo se opuso al régimen nicaragüense de Anastasio Somoza Debayle. México apoyó a los sandinistas e trató de mediar el gobierno de los Estados Unidos con el de Nicaragua.
– Los nicaragüenses le dieron a José López Portillo la medalla de nombre “César Augusto Sandino”, cuyo reconocimiento fue por el trabajo y apoyo a favor del gobierno de dicho país.
– Fidel Castro sostuvo una larga conversación con el presidente José López Portillo estuvo en Cozumel, Quintana Roo, de esa forma se formalizó la relación diplomática entre México-Cuba.
– En 1981 el presidente propuso a la Organización de las Naciones Unidas el Plan Mundial de Recursos Energéticos.
– Su trabajo fue reconocido y se otorgó el premio “Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional”, se le entregó el Gran Cordón de la Orden al Mérito de la República Italiana.
– A finales de 1981 se realizó la Cumbre Norte-Sur en la ciudad de Cancún, Quintana Roo con el objetivo de promover el diálogo entre los países del Primer y Tercer Mundo.
movimiento estudiantil de 1968
En julio de 1968 durante el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, se iniciaron una serie manifestaciones y marchas estudiantiles en la Ciudad de México que criticaban el autoritarismo del gobierno, apoyaban las protestas en el mundo, pedían se respetara la autonomía universitaria y exigían la libertad de los presos políticos. A los estudiantes de la UNAM se unieron los del Instituto Politécnico Nacional y todos los centros educativos de la Ciudad de México; después asociaciones de maestros y sindicatos hasta convertirse en un gran movimiento social. Con representantes de todos ellos se formó el Consejo Nacional de Huelga que a mediados de septiembre empezó a sufrir una severa represión con la entrada del ejército a la Ciudad Universitaria. En ese momento se calcula que había una docena de muertos y alrededor de 100 detenidos o desaparecidos.
El 2 de octubre de ese año se convocó a una manifestación en la Plaza de las Tres culturas en Tlatelolco. El movimiento estaba ya declinando con muchos de sus líderes encarcelados pero el ambiente social estaba muy tenso a 10 días de iniciarse los juegos olímpicos. Unos minutos después de iniciada la manifestación, con los líderes que quedaban libres y un orador en el tercer piso del Edificio Chihuahua, un helicóptero del ejército mexicano lanza unas bengalas sobre la multitud. Con esta señal, militares, paramilitares y francotiradores abren fuego contra los 5000 manifestantes, estudiantes en su mayoría. El número de muertos es desconocido hasta la fecha, pero se sitúa entre 300 y 500, con más 2000 detenidos. Este fue el fin de movimiento estudiantil, los Juegos Olímpicos se celebraron 10 días después en la Ciudad de México sin incidentes.
En su 5º. Informe de gobierno en 1969, 11 meses después, el presidente Gustavo Díaz Ordaz dijo “Asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”. Él consideraba que había cumplido con su deber al “salvar a México del comunismo”, cuya implantación jamás fue uno de los objetivos del movimiento estudiantil.
http://www.youtube.com/watch?v=syx1WP6BKfA
cronología
1906 – La Huelga de Cananea y Río Blanco
Fue un movimiento indígena que surgió a finales del siglo XIX y que fue duramente perseguido por el régimen Porfirista. Su principal líder fue el Jefe Tetabiate quien muere el 1901 después de las batallas de Baagum, Nogales y Mazocoba en el que los generales Porfiristas asesinaron a miles de Yaquis. Tiempo después el Movimiento Yaqui se une a las filas de los Magonistas.
El 1 de junio de 1906 En las minas de Cananea, Sonora. A cargo de la compañía Cananea Consolidated Copper Company, 2000 mineros hartos de las condiciones inhumanas y trato despótico al que los tenían sometidos levantaron la primer huelga registrada en la historia de México, considerada precursora de la Revolución Mexicana, la huelga fue reprimida por los Estadounidenses que dispararon contra los obreros, y más tarde pidieron refuerzos de mercenarios norteamericanos a los que el Estado permitió la entrada.
1910 – La Revolución Mexicana
Desde finales del siglo XIX las condiciones laborales en México eran muy similares a las de los feudos de la edad media en Europa. La esclavitud había desaparecido en la Constitución pero aún existía en las haciendas donde los campesinos eran obligados a permanecer cautivos si debían a los patrones, en las industrias las jornadas laborales eran inhumanas y el salario muy bajo además de recibir un trato cruel. Los patrones pagaban a los jornaleros con fichas que solo podían canjearse en las tiendas de raya donde los productos se vendían a granel y a precios inflados.
Como consecuencia el pueblo comenzó a organizarse y surgieron múltiples movimientos, entre ellos el dirigido por Villa y Zapata para defender los intereses del pueblo y en su contraparte el de Madero y Carranza que defendía los intereses del burgués. Después de derrotar el régimen Porfirista. Madero toma la presidencia y se dicta una nueva Constitución en 1917 en la que se incluyen los derechos sociales: el derecho a la educación, a la libertad de expresión, a la huelga. Artículos 3ero que defiende la educación básica laica y gratuita, el 27 por la propiedad de la tierra y el 123 por los derechos del trabajador.
1926 – Los Cristeros
De 1926 a 1929 durante el gobierno de Elías Calles surge un movimiento armado a cargo del clero católico que se oponía a las reformas que le retiraban la autonomía a las organizaciones religiosas a quienes también se les impedía la realización de actividades fuera de los templos y no podían participar en la política ni poseer propiedades. El movimiento armado se dio principalmente en las zonas rurales del centro y occidente del país, comenzando en Jalisco. Finalmente depusieron las armas en el siguiente sexenio en el que fue presidente Portes Gil.
1953 – Movimientos Feministas logran el derecho a la ciudadanía de las mujeres
Un grupo de mujeres organizadas emprendían una larga y extenuante lucha por el reconocimiento de su ciudadanía. En 1923 Elvia Carrillo Puerto resulta electa como diputada en Yucatán cargo que tiene que abandonar debido a varias amenazas de muerte, nuevamente resulta electa en San Luis Potosí pero el Colegio Electoral no reconoce su triunfo. No es hasta 1953 cuando las organizaciones feministas logran el derecho al voto y la igualdad de derechos constitucionales. México fue uno de los países que más tardó en reconocer este derecho.
Movimiento magisterial en México de 1958
El Movimiento magisterial de 1958 en México fueron una serie de huelgas y un movimiento social en la que participaron maestros, intelectuales, obreros y profesionistas y que fue reprimido por el gobierno mexicano. En el mes de abril de 1958 el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) salió de nuevo a las calles; pues ya en 1956 el Frente Sindical Magisterial encabezado por Othón Salazar había organizado la lucha de la sección novena del SNTE con el fin de pedir mejoras salariales. Contagiados por la lucha de otros sindicatos, como el de los telegrafistas, el de los ferrocarrileros y el de los médicos. Es así que en pleno periodo electoral, los maestros de primaria emplazaron a la Secretaría de Educación Pública el 14% de aumento salarial o en su defecto, irse a la huelga. Hace ya 20 años que los maestros se habían entregado al ideario cardenista, sin embargo, nunca llegó la continuación del cardenismo, pues el sistema de educación pública se deterioró bastante y el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines congeló su salario, pidiendo compresión y paciencia a un magisterio que engrosaba los índices de pauperización y pobreza nacional. El 7 de septiembre, cuando el MRM se proponía realizar una manifestación para exigir el reconocimiento de la nueva dirigencia sindical y apoyar las demandas de los ferrocarrileros, los maestros fueron reprimidos de forma violenta. Antes de la realización del mitin, Othón Salazar y los principales dirigentes fueron aprehendidos y torturados.
Huelga ferrocarrilera mexicana de 1959
La huelga ferrocarrilera de 1959 de México fue una huelga laboral que estalló el 25 de febrero de 1959. En febrero de 1958, la sección 15 del Distrito Federal del sindicato de ferrocarrileros lanzó una iniciativa para integrar una comisión por aumento de salarios. Esta comisión se reunió el 2 de mayo en la capital del país. A la reunión acudió Demetrio Vallejo, delegado de la sección 13 de Matías Romero, Oaxaca. El 21 de mayo, el gerente de Ferrocarriles Nacionales pidió a la asamblea un plazo de 60 días para resolver, regresando los delegados a sus lugares de origen. Mientras, en la capital, los ferrocarrileros se inconformaron e hicieron un mitin. En Matías Romero, Tonalá, Tierra Blanca y Veracruz la protesta fue mayor. El 1 de septiembre comenzó la represión, cuando la policía ocupó los locales sindicales, deteniendo a todos sus ocupantes. Demetrio llamó, entonces, al paro total de actividades, estallando esa misma noche. Ante las acciones tomadas por los trabajadores, la empresa amenazó con el despido y el gobierno envió tropas con el argumento de proteger a los obreros que querían trabajar. Poco después la PGR señalaría que se impondría todo el peso de la ley contra los agitadores, siendo cientos de ferrocarrileros arrestados y despedidos. La derrota ferrocarrilera trajo considerables consecuencias, pues los maestros y petroleros, también fueron reprimidos.
Movimiento médico 1964-1965
El 26 de noviembre de 1964, después de un largo tiempo en que las condiciones de los médicos e internos de todo el sistema de salud del país no mejoraban, se decidió realizar un paro en el Hospital 20 de Noviembre del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), debido a que no recibirían tres meses de sueldo como aguinaldo. Los médicos residentes e internos del Hospital Juárez de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA); Hospital Colonia, Servicio Médico de los Ferrocarrileros; Hospital San Fernando del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Hospital General de México, SSA, decidieron adherirse en apoyo al movimiento. Los paristas, constituidos en sesión permanente, constituyeron la AMMRI, Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos, independiente de todas las organizaciones sindicales. La AMMRI elaboró un pliego petitorio con tres puntos básicos: mejorar el nivel económico, seguridad en el empleo y participación activa en los programas de enseñanza. La satisfacción total era necesaria para el levantamiento del paro. El conflicto médico de1964 tuvo su origen en la oposición al propósito del Estado de reunir en organizaciones únicas a todo el movimiento obrero, campesino y profesional y debido a que un grupo de internos y residentes iniciaron una huelga demandando mayores salarios y seguridad en el trabajo. Durante el movimiento nació la Alianza de Médicos Mexicanos, que agrupó a residentes, internos, pasantes y sector privado, pese a esto terminaron con una profunda desventaja política frente al Estado. En el contexto de un sistema corporativista de representación de intereses, fue imposible establecer una organización gremial para negociar con el Estado. La ausencia de una asociación unificada y capaz de defender los intereses de la profesión frente al Estado, parece ser uno de los principales factores que explica los resultados de las políticas de recursos humanos médicos en México. Los participantes fueron puestos en una lista negra boletinada a todo el país, para evitar el acceso a algún puesto. El sistema hospitalario fue transformado con un giro burocrático para desterrar a los dirigentes y que el sistema político pudiera asegurar su reproducción y estabilidad. La represión y el mecanismo de control circunscribieron la enseñanza y formación académica, coaccionando y trastocando normas y valores dentro de los hospitales, sufriendo un estancamiento en la búsqueda de la igualdad y justicia dentro del sistema de salud.
1968 – Movimientos Estudiantiles
El movimiento estudiantil de 1968 es canon de otros movimientos organizados alrededor del mundo, producto de la época, como fue el Mayo Francés. Durante el año de 1968 bajo el gobierno de Díaz Ordaz un grupo de estudiantes de la UNAM se organiza para protestar en contra de la mala calidad de educación al que meses más tarde se les unen estudiantes de otras universidades tanto públicas como privadas y de otros estados. También se suman otros grupos. El dos de Octubre se organiza la manifestación en la plaza de las tres culturas donde fueron reprimidos por un batallón del ejército mexicano disparando contra ellos. No se tiene una cifra certera de los asesinados esa tarde.
1988 – Fraude Electoral
Durante las elecciones de 1988 se generó descontento entre las filas de los izquierdistas ante la suposición de un fraude electoral que arrebató el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas.
1994 – Movimiento Zapatista
El 1 de enero de 1994 en Chiapas surge el movimiento Zapatista (EZLN) compuesto en su mayoría por indígenas y con principios marxistas, surgió el mismo día en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México, USA y Canadá. Cuando un grupo armado tomó varias cabeceras Municipales de Chiapas. Los Zapatistas emiten La declaración de la Selva Lacandona en la que se declaran en guerra y piden trabajo, tierra, salud, educación y más derechos básicos
1999 – Huelga de la UNAM
En 1999 en la Universidad Nacional Autónoma de México se aprueba el incremento de las cuotas de 20 centavos a 10 salarios mínimos para las preparatorias y 15 para las licenciaturas. El 20 de abril de 1999 inició la huelga de un grupo de estudiantes inconformes que permaneció por más de 9 meses. En noviembre de ese año renuncia Barnes, Rector de la UNAM, 600 activistas fueron detenidos la mayoría liberada en los días siguientes.
2001 – Enfrentamientos en Atenco
El 22 de octubre del 2001, el Presidente Vicente Fox pretendía construir un aeropuerto en Texcoco, Edo. Mex. Un grupo de personas se organizó en un frente llamado Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra que se manifestaron en contra del decreto de expropiación de los títulos de propiedad de más de cuatro mil familias, cuyas tierras además serían compradas a precios muy bajos, la mayoría de esos terrenos se encontraban en San Salvador Atenco. Un día después de la aprobación del decreto el frente salió a las calles en protesta portando machetes y palos al tiempo que se amparaban legalmente contra el decreto. Posteriormente organizaron continuas movilizaciones rumbo al Zócalo. Hasta que el 8 de Julio en una manifestación que intentaba llegar al aeropuerto de la Ciudad de México, les bloquearon el paso y se registró un enfrentamiento del que resultaron varios heridos uno de los cuales murió posteriormente, se detuvo a los líderes del movimiento y los ejidatarios en respuesta retuvieron a unos funcionarios públicos.
2006 – La APPO en Oaxaca
Durante mayo de 2006 un grupo de maestros entregaron un pliego petitorio al gobernador estatal Ulises Ruiz. Días más tarde al no ver respuesta comenzaron un plantón en el centro histórico de Oaxaca a lo que siguieron varias megamarchas contra Ulises Ruiz. El 14 de junio se intentó desalojar el plantón pero fracasaron por estas acciones se destituye al secretario de Gobierno y al Director Gral. de Seguridad Pública. La organización se intensifica, al grupo de maestros se le suman varias organizaciones civiles que juntos conforman la Asamblea Popular de los pueblos de Oaxaca (APPO). Días después se cancela el festival la Guelaguetza para evitar disturbios, sin embargo el 1 de agosto un grupo de mujeres toman las estaciones de radio y televisión del Estado. El 4 de agosto se anuncia por radio el inicio del conflicto armado.
2006 – Movimiento de Andrés Manuel López Obrador
Las elecciones del 2006 provocaron descontento social ante la afirmación por parte de los simpatizantes del PRD de un fraude electoral que dio inicio al movimiento de Lopez Obrador quien encabezó numerosas marchas y emprendió una campaña que solicitaba un segundo conteo de todos los votos.
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